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Ariel Ayala | Gerente de Negocios en ManpowerGroup.

Generación de empleo, eje de la reactivación económica

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Por: Ariel Alexander Ayala Navarro | aaayala@manpower.com.mx

Hemos visto publicado en los medios de comunicación, cifras fuertes: La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) augura el cierre de 2.7 millones de empresas; la Organización Internacional del Trabajo (OIT) prevé una disminución de 400 millones de empleos; y la Conferencia de ONU sobre Comercio  y  Desarrollo advierte de una reducción por 82,000 millones en la inversión extranjera directa. Panorámica que requiere medidas estratégicas enfocadas en la generación de empleo,  considerándolo como motor de la economía.

En Panamá, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) proyecta una contracción del PIB de 2%;  en tanto, para otros economistas será de -4%. Los ingresos corrientes cayeron 38% al primer semestre, cuando la deuda aumentó 5,500 millones de dólares  más hasta mayo pasado, primordialmente por la emisión de bonos, y  los créditos  adquiridos con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) – Cerca de 700  millones-.

Lógicamente, menores ingresos y mayor deuda son una perspectiva desfavorable que se traduce en dificultades de acceso al crédito, tasas de interés elevadas, incremento en el riesgo país, austeridad y menor empleo. En Panamá hemos seguido un “paradigma Keynesiano” por décadas, donde el motor de la economía ha sido el gobierno mediante la inversión pública; incluso, los gobernantes que no han sido grandes inversores han recibido fuerte oposición por enlentecer la economía; pero, ante estas cifras, una agenda agresiva de inversión pública no parece ser viable y nos acercaría a un alza en los impuestos o creación de nuevos impuestos. Por eso, en la empresa privada, la crisis sanitaria significa repensar nuestros modelos de negocios, e insta a la no dependencia de los contratos gubernamentales. Hoy liderar implica asegurar la continuidad de la compañía, como ente jurídico, y también de sus trabajadores como unidades microeconómicas propulsoras del movimiento.

Por lo anterior,  el mercado  laboral es un eje estratégico; cada persona con un empleo formal, incrementa sus hábitos de consumo; devengando salario demanda más bienes y servicios, adquiere capacidad de pagar compromisos bancarios, sin contar que es un contribuyente activo al fisco pagando ISR e ITBMS; sumado a ello causan impacto con el pago de cuotas del seguro. Elementos que, en su conjunto, constituyen parte integral de una reactivación económica efectiva, para el gobierno y para la empresa privada. De ahí que, decisiones como reducir jornadas, suspender contratos y despedir tienen un calado macroeconómico profundo y no deben ser analizadas exclusivamente bajo la luz del estado de resultados; también requieren un análisis de su componente social, por lo que es  recomendable establecer políticas que impliquen el visto bueno de un número impar de líderes antes de aplicarlas.

El Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (MITRADEL) proyecta una tasa de desempleo de 15%, otros vaticinan 20%;  lo preocupante es la  cantidad de familias que afrontan ingreso bajo o cero que vienen a depender del “Bono Solidario”, el cual  otorga 100 dólares mensuales en un país  donde la canasta básica, según el INEC, es 240 dólares mensuales.

Lo anterior no hace indolente al gobierno, al contrario, está tratando de afrontar el problema proactivamente; pero por las cifras ya revisadas, las finanzas públicas no son sólidas para adquirir más compromisos; en consecuencia,  el sector privado debe jugar un rol en la generación de empleos. Considero que debemos sacar a cuantos podamos de los programas de subsidio e integrarlos al aparato productivo. Es una tarea crucial para defender el sistema de libre empresa, pero esto solo lo podemos alcanzar mediante esfuerzos colectivos, no individuales.

“La estrategia del océano azul”, de W. Chan Kim  y Renee Maugborne, cuyo libro fue publicado por Harvard Publishing, invita a ampliar nuestros horizontes de mercado. Si nuestra fuente de ingresos eran los contratos de gobierno, quizás debamos mirar otros gobiernos,  exportar a nuevos mercados; cambiar el enfoque de cadenas de suministro a cadenas de valor, incentivar el ‘B2B’, y comprar competidores, son algunas ideas, porque la situación demanda que las cabezas más brillantes de la compañía permanezcan en constante sesión buscando nuevas fuentes de ingreso para sostener la misma, sus clientes,  proveedores y empleados.

MITRADEL contabiliza 271 mil contratos suspendidos, y otros 28 mil ya han sido reactivados; la demanda de mano de obra cae -9%. A lo que el gobierno responde con un programa de créditos blandos para PYMES de 400 millones de dólares mediante  la Caja de Ahorros,  considerando  que el  70%  del parque empresarial lo componen las PYMES. Es una iniciativa atinada; pero, una inyección de liquidez sin impacto laboral, no provoca recirculación de capitales; por ello, una medición crítica es cuántos empleos se están reactivando y generando.

En la actualidad, la oferta de personal supera exponencialmente su demanda, lo que causa frustración entre los candidatos. La crisis sanitaria no desaparecerá hasta 2021, pero la crisis económica puede ser amortizada con acciones enfocadas a preservar y generar empleo. Cada decisión tomada en pro de la preservación del empleo retroalimenta positivamente el sistema. No hace falta esperar que el problema de salud sea resuelto para pensar en lo económico.

La recuperación en “V” fue llamada “fantasía” por el nobel Joseph Stiglitz; entonces, es importante dirigir los esfuerzos a una subsistencia de impacto positivo para la empresa,  las familias y, en consecuencia, para el sistema.

*Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor, y pueden no coincidir con las del cuerpo editorial de esta revista o las de este gremio empresarial.

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